El aburrimiento

El aburrimiento es un estado emocional, que como cualquier otro es natural y pasajero. Todos hemos experimentado aburrimiento en ocasiones, sin embargo, hoy en día la sociedad promueve la productividad y ocupación constante, dándole una connotación negativa; pues “evidencia” falta de iniciativa/inteligencia, descuido, desocupación, entre otros. Pero, así como cualquier otro estado emocional, es importante aceptarlo como parte de nuestra experiencia humana, sentirlo y atravesarlo.

El aburrimiento tiende a aparecer ante situaciones monótonas y de baja estimulación; no obstante, esto es algo subjetivo, pues hay personas que se aburren con mayor/menor facilidad que otras, y esto se debe a múltiples factores de su personalidad, tal como la forma en la que percibe, afronta y valora sus experiencias.
Dependiendo de cómo manejemos el aburrimiento nos puede perjudicar o favorecer. Pese a su connotación negativa, el aburrimiento también trae beneficios. Por una parte, es una clara señal de la necesidad de cambios en la vida, puede invitarnos a la autorreflexión y ayudarnos a buscar nuevas metas. También puede despertar nuestra creatividad, al impulsarnos a buscar estimulación y experiencias diferentes. Sin duda, el aburrimiento puede ser una oportunidad para la reflexión personal y el pensamiento constructivo.

¡Ojo!, es importante atravesar el aburrimiento y evitar que se generalice a nuestra experiencia vital. Es muy diferente sentir aburrimiento en algunos momentos; y, pensar que se tiene una vida aburrida. Por eso, nos conviene interpretar el aburrimiento como un indicador de que necesitamos un cambio y tomar la iniciativa para modificar nuestra situación y buscar alternativas

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