El Cambio

Cuando iniciamos el camino de desarrollo personal consciente, identificamos ciertos hábitos de pensamiento, de emociones y/o de comportamiento que nos generan malestar; y anhelamos cambiarlos.

Ese cambio generalmente resulta un reto fuerte, pues estamos acostumbrados a pensar, sentir y actuar de unas formas que nos ubican en nuestra zona de confort. Salir de ella, implica trabajo, energía y tiempo: el cambio trae consigo incomodidad.

Sin embargo, existen varias “ayudas” para superar ese reto y lograr que el cambio se convierta en una realidad, tal es el caso de:

• Aceptar el cambio como parte inherente de la vida. Somos testigos día a día que el cambio es necesario para continuar y evolucionar.

• Confiar en nuestra capacidad de cambiar. Esa confianza se puede originar de diferentes maneras: para algunos con la evidencia científica (como los estudios en Neuroplasticidad), para otros en el ejemplo de otras personas (“otros ya lo lograron, entonces yo también lo puedo hacer”), para algunos otros en la experiencia propia (“logré cambiar en un dominio de vida, entonces puedo hacerlo en otro”), etc.

• Tener claridad en la intención del cambio: respondernos genuinamente el “para qué estoy generando ese cambio” e identificar los beneficios.

• Persistir – con compasión – cuando volvemos a la zona de confort. Recaer en los viejos hábitos es natural. Es importante reconocerlo, aceptarlo con compasión y retomar el nuevo hábito cuantas veces sea necesario.

El cambio nos incomoda, muchas veces nos asusta, y cuando eso pasa es esencial recordar la relación costo-beneficio: ¿qué prefieres: quedarte sufriendo en la comodidad, o cambiar y vivir mejor/en bienestar?

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