Dos grandes placeres: Vino y Chocolate

Como cada nueva edición, es un verdadero placer saludarlos desde Chile, un país conocido como una larga y angosta faja de tierra, privilegiada por su variedad de climas y, sobre todo, por la calidad de sus vinos y la majestuosidad de sus viñedos.
Para esta ocasión, pensé en juntar dos cosas que me encantan en la vida. El vino y al chocolate, y que justamente son una verdadera combinación de maridaje que resulta explosiva al complementar como corresponde, ya que se trata de dos productos con características parecidas que se ajustan de maravilla.
Y es que el cacao, al igual que el vino, posee aromas frutales o florales y la epicatequina, un potente antioxidante que refuerza la misma acción que llevan a cabo los polifenoles del vino. Además, gracias a su efecto tranquilizante, ayuda a saborear mejor el vino.
La primera recomendación, aunque parezca obvia, es que para maridar vino y chocolate, lo primero es seleccionar un chocolate de calidad. No podemos pensar acompañar un buen vino con un chocolate cualquiera, ya que algunos contienen diversos elementos que pueden opacar los sabores característicos del chocolate. Por ello, es mejor vivir la experiencia con un chocolate de buena calidad, en los que se resalten las notas del cacao.
El segundo tip es que los vinos que elijamos para el maridaje deben ser capaces de aguantar el peso en la boca que ofrece el chocolate, por lo que deben tener una buena estructura.
En este sentido, dependiendo del tipo de chocolate (blanco, con leche o puro) que hayamos escogido combinará mejor un vino u otro.
De esta manera, el chocolate blanco está elaborado con manteca de cacao, por lo que es el más dulce de todos los chocolates y marida mejor con vinos suaves confeccionados con Chardonnay que resalten su cremosidad, así como con vinos espumosos. Lo mismo sucede con los chocolates con leche, que precisan de vinos frescos y afrutados tales como los Pinot noir o un Merlot, mientras que el chocolate
Dos grandes placeres: Vino y Chocolate negro o con elevadas cantidades de cacao, compagina con vinos de crianza elaborados con Cabernet Sauvignon, el Zinfandel o el Petite Sirah, variedades más robustas que pueden brindar un equilibrio más fuerte entre ambos sabores.

Es fundamental que el vino sea igual o un poco más dulce que el chocolate que lo acompaña, de lo
contrario, lo notaremos más amargo y, por lo tanto, disminuirá su calidad.
Uno de los trucos principales para maridar vino y chocolate, es catar previamente los dos elementos por
separados, deleitándonos con los sabores y matices de ambos productos.
Después, para pasar a la máxima experiencia degustativa al combinarlos, se aconseja tomar un
pedazo de chocolate y dejarlo en la lengua hasta que se derrita y, una vez lo haya hecho, beber un poco del vino escogido. Así, los mezclaremos en la lengua sintiendo todos los sabores de los dos productos y
descubriremos si hemos acertado con el maridaje perfecto.

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