¡Pienso, luego Éxito!

El éxito es una palabra que puede abarcar tanto, o poco, dependiendo de a quién le preguntes.
La mía ha cambiado mucho a lo largo de los años. Si me hubieses preguntado a los veinte, seguro te habría respondido que un matrimonio feliz, algunos hijos y una carrera universitaria me convertían en alguien con éxito.
A los treinta, creía que cualquier relación amorosa, lo era, así como un trabajo que me dejara dinero suficiente para pagar mis cuentas y divertirme un poco.

Ahora, a mis cuarenta, te diría que soy exitosa porque vivo en paz, vivo en el presente, y con una salud extraordinaria.
Mis planes más inmediatos son los que hago para el día siguiente, si acaso. Encontré el éxito en mis largas mañanas escribiendo cuentos. También, en las tardes armando rompecabezas con mi sobrino, y en las noches viajando con mi imaginación, quieta y en silencio, a lugares y situaciones que fueron materializándose con el tiempo, a su tiempo.
Pero no siempre fue así. Yo solía pensar diferente y asociaba el éxito con la fama, con el reconocimiento de los demás bien fuese por mis logros personales, profesionales o altruistas.
Vivía en una carrera en contra de los demás, hasta que me di cuenta de que esa carrera era realmente en contra de mí misma. Lo que yo creía que era gigante, no era más que un molino, así que me relajé, y comencé a sonreír más.
¿Al final, no es el éxito sino un sentimiento de gratitud hacia uno mismo por lo logrado? Aún recuerdo el día en que tracé mi plan maestro para lograr vivir haciendo solo las cosas que me hicieran sentir plena y en calma.
En mi caso, necesitaba estar libre de deudas, una gran hazaña en un país como los Estados Unidos, así como poder vivir de algo que no necesitara de mi presencia física. Me puse manos a la obra, y logré pagar el saldo total de mi auto, y el de mi tarjeta de crédito.

Luego alquilé mi apartamento y con maletas en mano me fui rumbo a un lugar en el mundo que me permitía existir con mi ganancia mensual. Y bajo este nuevo cielo azul, vivo mi definición de éxito con un café cada mañana, libre de estigmas y de paradigmas, en paz y amándome.

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