¿NUEVA ERA O CALOR DE PRIMAVERA?

El mes de marzo comenzó en el mundo del tenis de manera algo histórica, se podría decir.

Tras la derrota de Djokovic en Dubai, en apenas su tercer partido oficial del año, el ruso Daniil Medvedev se convierte en el nuevo número 1 del mundo.

Y le ponemos el calificativo de histórico ya que es la primera vez en casi dos décadas que alguien no llamado Roger Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic o Andy Murray ocupa este lugar. Lastimosamente para el carismático Daniil le llega, en un momento en el que lo menos que se quiere escuchar es algún tipo de premio para cualquier cosa que tenga que ver con Rusia.

Nada especial contra la incluso muy plausible desfachatez con que se comporta habitualmente Medvedev, pero una vez más se queda un sabor de boca extraño, el momento que se le da el mote de “mejor tenista del mundo”. Y es que aparte de lo que está ocurriendo en el este de Europa, no es la primera vez en la que el numero 1 cambia de dueño, quizás cuando parecería que no es el mejor momento.

El sistema de puntos que utiliza el Ranking ATP, que me parece bueno en su objetivo, el cual es dar valor a lo que se hace cada año, tiene varias facetas. Algunas mejores que otras, a mi manera de ver y es que en ocasiones deja fuera en su análisis algunos momentos en que ciertos jugadores van subiendo de posiciones más por lo que dejan de hacer los que tienen arriba, que por los méritos propios.

Si bien el ruso ha sumado buenas actuaciones en lo que va del año, no ha ganado nada y ha perdido 2 veces seguidas contra Nadal. Su irrupción a la primera plaza está condicionada, en gran medida, por lo que ha dejado de hacer Nole en este año.

Ahora bien, la segunda mitad del año pasado de Medvedev fue muy buena, por lo que habrá que ver en lo que resta de este año si puede igualarla. Y entonces ahí sí, entra la otra parte del sistema del Ranking en donde hace honor a la famosa frase de “Lo difícil no es llegar, si no mantenerse”. De ahí lo tan valioso que logró Djokovic al permanecer en esa posición por 361 semanas.

Así que en el devenir de este 2022 veremos si definitivamente se empieza a labrar una nueva era en el tenis o lo de Daniil no fue más que un calorcito de primavera.

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