¿Qué no has hecho?

Así comienza esta pregunta clásica del Coaching, que te comparto para llevarte a pensar lo posible:
“¿Qué no has hecho que, si lo hicieras, te ubicaría en una posición más ventajosa para ti?”
Evidentemente, está diseñada para que te hagas cargo de aquello que quieres lograr. Sin embargo, muchas personas no logran articular una respuesta.
En los años en que me he dedicado a acompañar en procesos de Coaching me he encontrado con la constante dificultad que tiene el coachee para descubrir o identificar cuál es su meta, aunque se sabe que sin meta no hay posibilidad de Coaching.
No es ilógico que alguien no encuentre qué es aquello que quiere, dado que vivimos inmersos en distractores sociales y somos receptores de expectativas proyectadas sobre nosotros desde el entorno.
Los procesos de Coaching parecen haber sido diseñados para facilitar los logros de un modo natural, agregando así una cuota extra de exigencia.
Hagamos un alto.
Las exigencias están enlazadas al concepto estandarizado de éxito y éste alimenta nuestras fantasías de aceptación, conformando un círculo que se realimenta e incrementa su peso aplastante.
¿Qué es lo que pudiera hacer que una persona no logre identificar su meta?
Una primera respuesta se centra en la exigencia misma de tener que hallar una meta; siendo ésta una de las principales dificultades a vencer en procesos de Coaching en empresas, ya que la persona teme que si no cumple con este proceso perderá oportunidades o su empleo.

Acompañando lo multifactorial está que la persona no sepa quién es como individuo.
Sí, aunque parezca tan sencillo, hablar en un plano personal suele derivar en una descripción de qué es lo que hacemos y/o lo que poseemos, pero no de nosotros.
Este es el tañido de La Otra Campana.
Primero tú; como cuando caen las mascarillas de oxígeno en el avión.
Primero tú, para que tu esfuerzo sea motivante y tenga sentido.
Si a la pregunta original respondes con algo que no te incluye directamente, sabrás que debes cambiar tu meta para que surjas y logres… ser tú.

Nos leemos la próxima.

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