La palabra «divorcio» me parece muy triste y lamentablemente algunas relaciones de familia terminan así. En bienes raíces, un divorcio, ya sea en trámite o finalizado, afecta quién debe firmar los documentos inmobiliarios, si se puede llevar a cabo una venta y cómo se gestionan las ganancias.
Los agentes debemos consultar con un profesional de títulos o un abogado (preferiblemente) desde el principio, en lugar de interpretar nosotros mismos los documentos de divorcio, pues así evitaremos cometer errores y descubrir sorpresas en el crítico momento de la transacción.
En Florida, la separación física no cambia el estado civil legal
En Florida, la separación física de la pareja no cambia el estado civil legal ni elimina posibles problemas relacionados con la vivienda familiar. Esto significa que un divorcio, ya sea en trámite o finalizado, puede plantear preguntas inesperadas sobre quién debe firmar, si una escritura anterior es válida y cómo se deben distribuir las ganancias de la venta.
Los «realtors» debemos identificar los obstáculos a tiempo y consultar con un profesional de títulos o un abogado, ya que para esa práctica de ley no estamos licenciados.
Es de suma importancia determinar quién debe firmar los documentos, si la venta puede llevarse a cabo y si el cónyuge actual o anterior tiene algún derecho sobre la propiedad o las ganancias de la venta. La separación no extingue el rol del cónyuge.
Un cónyuge que se haya marchado hace años, aun así, sigue legalmente casado. Esto puede convertirse en un conflicto al momento del cierre si el propietario previamente declaró que era soltero y los profesionales involucrados en la transacción no confirmaron dicho estado civil. No se debe confiar que «estamos separados» se interprete como «estamos divorciados» ya que en el momento de la firma para transferir el título de propiedad se puede afectar la validez de la escritura.
Un solo nombre en el título no siempre es suficiente
En algunos casos los cónyuges firman una escritura antes de que el divorcio sea definitivo porque han acordado que uno de ellos se quedará con la vivienda. Sin embargo, una escritura destinada a transferir los derechos de vivienda familiar podría no cumplir ese objetivo si se firma mientras la pareja aún está casada.
Un solo nombre en el título de propiedad tampoco significa que el otro cónyuge no tiene derecho sobre la vivienda que comparten como hogar seguro.
Un cónyuge no recibe automáticamente una participación en la propiedad simplemente porque esta sea su vivienda familiar. La vivienda familiar puede otorgar el derecho de ocupación, pero no el derecho a las ganancias de la venta.
Sin embargo, la firma del cónyuge aún puede ser necesaria mientras la pareja siga casada. En un divorcio complicado, obtener esa firma puede convertirse en un obstáculo práctico, incluso cuando el cónyuge no tenga derecho a las ganancias.
El rol del agente inmobiliario en estos casos
Los agentes inmobiliarios no tenemos que determinar el efecto legal de una escritura, una sentencia de divorcio o un acuerdo de liquidación matrimonial, nuestra función es identificar señales de alerta y consultar con un experto para que las revise.
La realidad es que los agentes inmobiliarios caminamos la milla extra para proveer un servicio de excelencia y asesorarlos en sus transacciones.
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Lourdes Seda — Broker Associate
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