Las razones por las que los Nets y Kevin Durant tienen paralizada a toda la NBA

Hoy en día, el epicentro de la NBA no está en el corazón de La Gran Manzana. Está en Brooklyn.

Si bien las oficinas desde donde se maneja la mejor liga del planeta están en un edificio conocido como Olympic Towers en la mítica Quinta Avenida de Manhattan, es desde las oficinas de los Brooklyn Nets en donde está puesta toda la atención de la liga y desde donde puede generarse las noticias que permita volver a poner en marcha las transacciones de la agencia libre y los posibles intercambios entre equipos.

Los movimientos entre equipos están tan paralizados que, seguramente, le deben haber permitido a Adrian Wojnarowski, el incansable y preciso insider de ESPN, disfrutar en familia de los fuegos artificiales del 4 de julio, algo en en años anteriores era poco menos que una utopía para quien se encarga, temporada tras temporada, de dar a conocer antes que nadie las noticias que sacuden a la NBA.

El jueves 30 de junio, horas antes de que comenzara oficialmente la agencia libre, Kevin Durant hizo que el mundo de la NBA se detuviera: había solicitado un cambio de equipo. Unos pocos meses después de haber firmado una extensión de contrato por cuatro temporadas a partir de la 2022-23 por un total de 194.2 millones de dólares.

Inmediatamente, las 29 franquicias restantes se pusieron a sacar cuentas para ver de qué manera podría ganar la carrera por los servicios del alero de 33 años considerado como uno de los mejores jugadores de la NBA. Los planes anteriores pasaron a segundo plano y ahí seguirán hasta que no se resuelva esta situación. Las razones son bien conocidas: todo el mundo sueña con tener a un jugador de la talla de KD, especialmente cuando saben que su contrato tiene duración por cuatro temporadas más. Aunque a algunos equipos les cueste admitir que el poncho les quede demasiado grande.

Durant mencionó a Phoenix Suns y a Miami Heat como los destinos de su preferencia (siempre y cuando no desarmen sus plantillas actuales). Pero los Nets no tienen ningún impedimento para negociar con los 29 rivales y elegir la oferta que más le convenga. Tampoco tienen obligación alguna de satisfacer todas las demandas de Durant, entre ellas la de ser transferido a los equipos de su elección y no a otros.

Esa oferta debe venir cargada de al menos un jugador Estrella, varios jugadores de rol (para poder emparejar los casi 43 millones del salario de Durant en la próxima temporada) y una combinación de múltiples selecciones de draft de primera ronda y posibilidades de intercambios (swap) de selecciones si le es favorable, a modo de compensación.

El primer problema es que las selecciones de primera ronda no se pueden transferir en años consecutivos. Y el segundo, y hasta más importante, es que si Minnesota aceptó mandar 4 selecciones como compensación por el traspaso de Rudy Gobert (un especialista defensivo y con 2 temporadas más en su actual contrato), la pregunta que surge es simple: ¿cuántas selecciones se necesitará para convencer a Brooklyn de soltar a KD?

El dos veces campeón de la NBA y ganador del premio MVP de ambas finales no solo es uno de los mejores jugadores de la NBA sino que además tiene contrato vigente por los próximos 4 torneos. ¿Cuatro, cinco, seis selecciones? Usted puede elegir la cifra, pero eso recién se conocerá si un intercambio se concreta.

El martes 5 de junio, Adrian Wojnarowski dijo en la edición de “NBA Today” lo siguiente: «Toronto Raptors, ese es el equipo que creo que puede ofrecerle el intercambio más fluido para Brooklyn. Pueden hacer un intercambio uno a uno con los Raptors. Los activos están ahí, la capacidad con jugadores de suficiente calidad, selecciones de draft y contratos que coinciden. Creo que, en última instancia, ese es el trato menos complicado y creo que la gente debería seguir observando cómo los Raptors se mantienen involucrados en estas conversaciones».

Para este tipo de intercambio, la posibilidad de un tercer equipo que actúe como facilitador del intercambio entre Brooklyn y el nuevo destino de Durant suele ser una necesidad. ¿Pero quién va a querer ayudar a un rival a llevarse a uno de los mejores jugadores del planeta?

Si ellos existen, deberían ser equipos con espacio salarial suficiente como para absorber contratos largos y costosos. San Antonio Spurs (en pleno plan de reconstrucción), Indiana Pacers y hasta Oklahoma City Thunder figuran en esta corta lista. Sin embargo, cuantas partes más deben involucrase para realizar el negocio, las transacciones suelen complicarse en gran manera.

Pero volviendo al tema central, el del estancamiento de las actividades en la NBA, toda la liga está esperando que caiga el primer dominó, que no es otro que el traspaso de Durant.

Por un lado, así como muy pocos equipos van a estar dispuestos al alto precio que puede pedir Brooklyn, también son muy pocos los que se van a resignar a tratar de lograr tener a KD en su plantilla.

Y por otro, los agentes de jugadores esperan tener un panorama más claro de las necesidades que tiene cada equipo para negociar mejores contratos de los jugadores que actualmente son agentes libres. Por ese este parón.

¿Cuándo caerá el primer domino? Por el momento la gerencia de Brooklyn se maneja con cautela y estudia todas las posibilidades de intercambio. Hasta ahora el paso de los días no los apremia ni le pone presión extra. Pero también deben reconocer que a medida que las semanas pasen sin encontrar una definición, las ofertas podrían ser menos atractivas que las que reciban por estos días. De todas maneras, cada equipo intentará jugar sus cartas de la mejor manera para quedarse con uno de los peces gordos de la competencia.

¿Quién será el afortunado de quedarse con Durant? Dependerá mucho más de lo que la gerencia de los Nets considere un buen intercambio, que del deseo del jugador de ser parte de un equipo u otro y tener de compañero a tal o cual jugador.

Lo que sí podemos asegurar es que una vez que se concrete el cambio, ya sea dentro de días o semanas, la NBA recobrará su ritmo habitual. Mientras tanto, deberemos seguir deshojando la margarita.

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