En el corazón del sur de Chile, la comuna de Quillón se ha
transformado en un símbolo del vino patrimonial chileno. Ubicada
en la Región de Ñuble, esta localidad forma parte del histórico
Valle del Itata, considerado por investigadores y enólogos como la
cuna de la vitivinicultura nacional, con cepas como país Moscatel
de Alejandría y Cinsault cultivadas en secano, a pie franco y con
profundo respeto por la tierra.
Este legado fue recientemente reconocido a nivel internacional con
la incorporación de Quillón a Città del Vino, la prestigiosa red
italiana que reúne a ciudades con tradición vitivinícola y que promueve
el vino como patrimonio cultural, social y turístico.
Por primera vez, un municipio chileno pasa a integrar esta
asociación, abriendo un puente simbólico y real entre el origen del
vino chileno y los territorios europeos que han construido su
identidad en torno a la vid. Este avance ha sido impulsado desde el
municipio de Quillón bajo la administración del alcalde Felipe
Catalán, quien ha promovido una visión territorial que conecta
patrimonio, desarrollo local y proyección internacional.
“La invitación ahora es que otras comunas de Chile se sumen a la
asociación Città del Vino en Italia, junto a Quillón. Eso permitiría
fortalecer la imagen de Chile como país vitivinícola, acceder a
intercambios de conocimiento entre ambos países y compartir
buenas prácticas en sostenibilidad e innovación. También abre una
oportunidad para potenciar el turismo enológico y la colaboración
entre comunas y sus alcaldes”, señala Cecilia Alarcón, embajadora
de Città del Vino en Chile y sommelier chilena radicada en Italia,
parte del vínculo entre ambos territorios.
Al cierre de esta historia, y mientras autoridades de Città del Vino
se encontraban participando de actividades en la ciudad de Quillón
entre ellas el presidente de la asociación italiana Città del Vino y
alcalde de Tollo, Angelo Radica, junto a la embajadora de Città del
Vino en Chile, Cecilia Alarcón las actividades relacionadas al
Concurso del Vino se suspendieron debido a uno de los incendios
más devastadores que enfrenta el sur del país en los últimos años.
Comunidades enteras fueron evacuadas y el fuego avanzó sobre
campos, bosques y memorias, recordándonos que estos territorios
no solo producen vino, sino que resguardan historia, cultura y vida.
Quillón hoy dialoga con Italia desde la verdad de su origen, pero
también desde la fragilidad de su paisaje. Y ese diálogo se vuelve
un llamado a cuidar, preservar y comprender que el patrimonio no
es solo lo que celebramos, sino también lo que debemos proteger.
