El sérum, un producto que nunca puede faltar en nuestro neceser, ya que es imprescindible en nuestra rutina del cuidado de la piel diaria.
El sérum es un producto de cuidado de la piel que se usa después de tu rutina de limpieza diaria y antes de que puedas aplicarte tu crema que uses habitualmente.
Este producto que tantas veces hemos escuchado cuando hablamos de belleza y de cosmética, y que siempre está presente en las mejores marcas del mercado, es un producto del que ya no podemos prescindir. Está diseñado para tratar necesidades específicas de la piel.
Muchas marcas sacan todos los años nuevas formulaciones, con productos de alta calidad. Es el caso de L’Oréal París, con fórmulas explosivas acompañadas siempre de líneas completas donde el contorno de ojos, el sérum y su espectacular crema triunfan.
Las necesidades más comunes que tratan los sérum son:
- La hidratación profunda.
- Las manchas y la unificación del tono de la piel.
- Las arrugas y las líneas de expresión.
- El acné y los poros dilatados.
- La luminosidad de la piel.
Lancôme es una de las firmas con uno de los sérum más completos y espectaculares del mercado.
La diferencia del sérum a la crema es su textura. Es mucho más ligera, su concentración es mucho más alta de ingredientes activos, absorbe mucho más rápido y actúa en capas más profundas de la piel.
La forma más adecuada de usar tu sérum es:
- Limpiar tu rostro.
- Aplicar dos o tres gotas de sérum según necesidades.
- Masajear suavemente.
- Aplicar tu crema hidratante.
- Terminar con tu protector solar.
Los tipos de sérum más comunes son:
Niacinamida: regula la grasa y calma la piel.
Ácido hialurónico: hidrata la piel en profundidad.
Vitamina C: ilumina y unifica la tonalidad de la piel.
Retinol: actúa frente a las arrugas y líneas de expresión.
