Lo salva el trabajo invisible de un buen Host de comedia. Ser host de comedia parece fácil hasta que te entregan un micrófono, un público frío y una lista de nombres que nadie te enseñó a pronunciar.
El host no es quien habla primero, el presentador en español. Es quien construye la energía que recibirán los demás comediantes. Debe calentar la sala, explicar las reglas, presentar correctamente y, cuando alguien bombardea, recoger los cadáveres emocionales antes de llamar al siguiente.
Fui host de un club durante un par de meses y también me ha tocado hacerlo en diferentes ocasiones. Por eso aprendí que conducir un espectáculo no consiste en hacer treinta minutos de tu mejor material.
Un buen host debe practicar tres cosas, presencia, improvisación y tiempo. La presencia se entrena mirando al público, no al piso ni a la lista como si leyeras los resultados de una biopsia. La improvisación se desarrolla escuchando de verdad. El «crowd work» (trabajo colaborativo), no es interrogar a alguien hasta descubrir dónde trabaja; es convertir su respuesta en una experiencia colectiva. Controlar el tiempo significa saber cuándo insistir, cambiar de tema o salir. Este último talento salvaría también muchas relaciones.
Para mejorar, hay que grabarse. No solamente escuchar los chistes, sino observar dónde cayó la energía, qué transición sonó forzada y cuánto tardamos en recuperar la sala. También conviene practicar los nombres, preparar presentaciones breves y tener chistes de emergencia para un público frío, para después de un bombardeo y para cuando el mesero deja caer cuarenta vasos durante tu punchline.
Ser host es generosidad con autoridad. Tu trabajo es hacer brillar el espectáculo completo, incluso cuando nadie nota lo que hiciste para sostenerlo.
Si todos salieron mejor de como entraron, hiciste un gran trabajo. Aunque el público crea que solamente estabas diciendo nombres.
Queen Benedetto (Lorena Benedetto Pérez) · @queenbenedetto · www.queenofcomedy.com
