Dejemos atrás los estereotipos, la persona de 70 años de hoy
no solo vive más, vive mejor, más conectada, activa y con
más proyectos. Exploramos esta revolución silenciosa que
está redefiniendo el significado de «ser mayor».
Imagine dos personas de 70 años. La primera, en 1985,
probablemente ya era «abuelo» o «abuela» a tiempo
completo, con un estilo de vida más sedentario, su mundo
social reducido a la familia y vecinos, y con una expectativa
de vivir unos 10-15 años más.
Ahora, mire a su alrededor en 2026, esa persona de 70 años
puede estar planificando un viaje de aventura, lanzando un
pequeño negocio online, usando una app para controlar su
salud y manteniendo una vida social activa en redes y clubs.
Antes, se «llegaba» a la vejez, ahora, se prepara para ella. El
«senior» de hoy es un consumidor informado de salud, hace
ejercicio regular, se hace chequeos preventivos y gestiona
condiciones crónicas con herramientas digitales.
La revolución digital los mantiene conectados y autónomos,
hace 40 años, la tecnología para un adulto mayor era, en el
mejor de los casos, un teléfono fijo y la televisión. Hoy, el
teléfono inteligente y la tableta son ventanas al mundo,
permiten videollamadas con nietos en cualquier país,
gestionar cuentas bancarias sin salir de casa, comprar,
aprender (cursos online, tutoriales), y hasta encontrar pareja.
El monitoreo remoto de la salud, las consultas
virtuales y las aplicaciones para recordar
medicamentos han dado una independencia
impensable. La tecnología ya no es una
barrera, sino un facilitador clave de la
autonomía.
Muchos llegan a los 70 con mejores pensiones
(fruto de sistemas reformados) o con ahorros
acumulados. Esto, sumado a una salud
robusta, ha creado un poderoso nicho los
«séniorpreneurs» (emprendedores mayores) y
los «jubilados activos» que reinvierten su
experiencia en consultorías, pequeños
negocios o voluntariado especializado.
Además, está la transformación Psicosocial,
los nuevos roles y nuevas relaciones terminan
redefiniendo la familia, en 1985, a los 70 se solía ser
bisabuelo. Hoy, es común ser padre de adolescentes o
adultos jóvenes o abuelo que cuida nietos, pero también
viaja con amigos y tiene su propio espacio.
Las redes sociales han redefinido la sociabilidad. Permiten
mantener y rejuvenecer redes de contacto, organizar salidas,
compartir aficiones y combatir la soledad de forma activa.
Esta transformación no está exenta de retos, que también son
diferentes ya que hay presión social por «envejecer bien», lo
que puede generar estrés. La sociedad aún se adapta a este
nuevo perfil activo. Los cuidados de larga duración se
concentran en edades más avanzadas (85+), planteando
nuevos desafíos para sistemas de salud y familias y no todos
han accedido por igual a esta «nueva vejez».
Esta generación está escribiendo un nuevo manual sobre lo
que significa envejecer, demostrando que los 70 pueden ser
un tiempo de reinvención, conexión y crecimiento, no de
retiro de la vida. Son, en muchos sentidos, los primeros
jóvenes de la nueva vejez.
