A Carolina Pineda, colombiana radicada en Miami y coach de transformación, le gusta decir que “Un poco de calma hoy puede transformar todo tu mañana”, y decidimos conversar con ella para conocerla y saber más de estos temas.
1. ¿Qué te llevó a dedicarte al Coaching de Transformación y cómo describirías el impacto que este proceso tiene en quienes lo viven?
Mi camino hacia el Coaching de Transformación no fue lineal. De hecho, mi primera profesión fue la Ingeniería Mecánica, un mundo completamente diferente al que me dedico hoy. Pero con los años fui descubriendo que lo que realmente despertaba mi curiosidad no era entender cómo funcionaban las máquinas, sino cómo funcionamos los seres humanos.
A lo largo de mi vida he pasado por momentos de inseguridad, cambios, pérdidas, maternidad y etapas en las que he tenido que cuestionar muchas de las cosas que creía sobre mí y sobre la vida. Y algo que he aprendido es que no siempre podemos cambiar lo que nos sucede, pero sí puede cambiar profundamente la manera en que lo vivimos.
Este entendimiento despertó en mí el deseo de acompañar a otras personas. No desde el lugar de quien tiene todas las respuestas, sino desde alguien que puede sentarse a tu lado, escucharte y ayudarte a mirar aquello que estás viviendo con un poco (o mucho) más de claridad.
Para mí, esta es la verdadera transformación: cuando una persona empieza a darse cuenta de que tiene dentro de sí muchos más recursos de los que pensaba. Cuando deja de pelear tanto con lo que SIENTE, empieza a escucharse y puede vivir con más calma y confianza, y todo esto se refleja en la relación con sus hijos, su pareja y con su vida en general.
2. Trabajas con personas que buscan cambios profundos en su vida. ¿Cuál consideras que es el desafío más común que enfrentan antes de iniciar un proceso de transformación?
Creo que uno de los desafíos más comunes es que llegamos a un proceso de transformación pensando que necesitamos cambiar algo afuera para poder sentirnos mejor: la relación, el trabajo, nuestros hijos, las circunstancias o incluso a nosotros mismos.
Muchas personas llegan cansadas de luchar con lo que están viviendo. Han intentado controlar, entender, anticiparse a todo y encontrar respuestas, pero siguen sintiendo que algo no está bien.
Y hay algo que veo con mucha frecuencia y es que creemos demasiado en lo que pensamos. Un pensamiento aparece: “no puedo”, “esto nunca va a cambiar”, “mi hijo no me escucha”, “no soy suficiente”, y lo vivimos como si fuera una verdad absoluta. Desde ahí tomamos decisiones, reaccionamos y muchas veces terminamos alejándonos de la tranquilidad que estamos buscando.
La transformación comienza cuando empezamos a cuestionar esa forma de mirar nuestra experiencia. No tenemos que cambiar todo lo que ocurre afuera; muchas veces necesitamos comprender mejor lo que está ocurriendo dentro de nosotros.
Cuando una persona empieza a verlo, algo se aligera. Aparece más espacio, más claridad y una manera diferente de responder a la vida.
Por eso siempre digo que transformarse no consiste en tener una vida sin problemas. Consiste en descubrir que podemos vivir lo que nos toca con mucha más claridad, confianza y paz.
3. Miami es una ciudad diversa y dinámica. ¿Cómo influye este entorno multicultural en tu trabajo y en la forma en que acompañas a tus clientes?
Miami ha influido muchísimo en mi manera de acompañar a las personas, quizás porque yo también soy parte de esa diversidad. Soy colombiana y sé lo que significa construir una vida lejos del país donde naciste, adaptarte a otra cultura, hablar otro idioma y, al mismo tiempo, tratar de conservar tus raíces y todo lo que es importante para ti.
Vivir aquí me ha permitido conocer personas de diferentes países, culturas, formas de pensar y maneras de entender la familia. Y eso me ha enseñado algo fundamental en mi trabajo y es que no existe una sola manera de vivir, de criar a nuestros hijos, de relacionarnos o de atravesar un momento difícil. Existen múltiples maneras.
Esto lo veo especialmente en mi trabajo con padres. Muchas familias latinas estamos criando hijos que crecen entre dos culturas. Nosotros llegamos con ciertos valores, tradiciones y una idea de familia que aprendimos de nuestros padres, mientras nuestros hijos están creciendo en un entorno diferente. Y ese encuentro entre dos mundos puede ser maravilloso, pero también puede generar conflictos y desconexión.
Por eso intento acercarme a cada persona sin asumir que mi manera de ver la vida es la suya. Primero escucho. Quiero conocer su historia, de dónde viene, qué es importante para ella y cómo entiende lo que está viviendo.
Todos, de alguna u otra forma, queremos sentirnos comprendidos, conectar con las personas que amamos y encontrar un poco más de paz en medio de una vida que muchas veces va demasiado rápido.
4. Para quienes sienten que necesitan un cambio, pero no saben por dónde empezar, ¿cuál sería el primer paso que recomiendas?
Creo que el primer paso es hacer una pausa. Muchas veces sentimos que algo tiene que cambiar y enseguida queremos encontrar una solución, tomar una decisión o hacer algo diferente. Sin embargo, no siempre necesitamos actuar de inmediato.
Yo recomendaría detenernos y preguntarnos: ¿qué está pasando realmente dentro de mí?, ¿qué necesito?, ¿desde qué lugar estoy mirando esta situación?, ¿necesito ayuda?
A veces el cambio no comienza haciendo más, sino haciendo un poco menos de ruido para poder escucharnos. Cuando aparece la claridad, el siguiente paso suele mostrarse de una manera mucho más natural.
Y si no sabes cómo “acallar” un poco todo este ruido, yo te puedo ayudar y acompañar a que puedas tener un poco (o mucho) de más claridad en tu vida y, de esta manera, saber qué paso siguiente dar y escoger el que es para ti, el mejor camino.
Si quieres más consejos y conocer del trabajo de Carolina, aquí te dejamos su información:
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