Una enfermedad no te va a definir como persona
Junio de 2016. Halle, Alemania. Un joven teutón, Alexander Zverev del cual se hablaba muy buenas cosas le acaba de ganar en semifinales un torneo de categoría 500 al actual número 3 del mundo. Un tal Roger Federer. Primera victoria del chico de 19 años vs un top 10 del ranking en ese momento.
Apenas un año después de esa victoria vs Federer, el mismo ya sería parte de ese Top 10 después de haber ganado el Máster 1000 de Roma. Todo hacía pensar que esto se traspalaría muy velozmente también a los Grand Slams. Pero siguieron pasando los años y nada más alejado de la realidad. Por diferentes circunstancias su rol en los 4 máximos torneos del tenis no fue el mismo que en los torneos de menor envergadura.
Siguió así hasta precisamente el mes de junio pasado, en la tierra batida de Roland Garros y después de 12 semifinales de Grand Slam y 3 finales perdidas, el chico alto, espigado y con diabetes crónica diagnosticada desde niño logro lo que muchos pensaron que tendría que haber conseguido varios años antes. Ser campeón de un Grand Slam.
Solo un par de meses después nos encontramos en Nueva York, siendo testigos de la anécdota del año. El marcador dice 40 – 15, 5-2, cuarto set. Sascha arriba y punto para campeonato. Rebota la pelota en el piso antes del saque por millonésima vez en el torneo, realiza el servicio y el regreso de Shelton es largo. El alemán acaba de ganar su segundo Grand Slam, pero esta tan concentrado que no lo ha realizado. Zverev regresa la bola a Ben para que este empiece a sacar nuevamente. El público está gritando. El árbitro ya dijo «Game, set and match», pero por el ruido no se escuchó bien. Pasan alrededor de 10 segundos para que Sascha se dé cuenta de que ha vuelto a conseguir en 2 meses lo que le costó más de 12 años de carrera.
Inmediatamente, brazos arriba, sonrisa en la cara, mira a su equipo en la esquina preguntando, ¿Cómo? Y acto seguido seriedad y palabras de aliento para el rival vencido. De ahí en adelante hubo 2 momentos más que a mi consideración, le dan al alemán otros dos títulos, de vida.
En el discurso en la cancha al recibir el trofeo dijo y cito textualmente, se lo dedico a alguien que «nunca ve mis partidos», pero que es una de las principales razones por las que hoy sea el campeón, SU MADRE, ella le mencionó en algún momento las palabras que le dan título a este artículo. Su madre cuando Zverev con pocos años le diagnosticaron una diabetes crónica de por vida, le dijo a ese pequeño que «él iba a ser lo que quisiera ser en la vida».
Y el segundo momento fue la conferencia de prensa post final. Al ser preguntado si él era el mejor tenista del mundo en la actualidad mencionó en más de una ocasión a Jannik Sinner y Carlos Alcaraz diciendo que posiblemente con ambos sanos y en condiciones óptimas el no estaría donde estaba en ese momento.
Clase y honestidad brutal por parte del germano que en este momento está siendo todo lo que quiso ser.
Jose Javier Padrón, Lic. Administ. de Empresas · Al día con el Deporte · Jxavi_07@hotmail.com


