El verdadero peligro de hablar con una comediante no es que esté loca. Es que está tomando notas.
Mi ex pasó de príncipe azul a príncipe de las tinieblas en cuarenta y ocho horas. Mi familia dejó de parecerse a las brujas de los cuentos, esas señoras, comparadas con las mía, parecen princesas de Disney. Y una amiga se molestó porque, según ella, yo contaba públicamente todo lo que me decía.
– Yo jamás he dicho «Laura». Le respondí. Además, todavía nadie sabe cuál Laura eres.
Yo protejo la identidad de mis fuentes. Cambio nombres, exagero los hechos y, si alguien reclama, convierto el reclamo en el cierre del chiste.
El chiste que se contó solo
Una noche, después de una presentación, felicité en inglés a una comediante americana por un chiste que había hecho en su set.
– I don’t speak Spanish. No hablo español -me respondió al escuchar mi acento.
Otro comediante intervino y le aclaró: «She’s speaking English».
Yo me reí a carcajadas.
– This is the most racist thing I have ever heard. Esto es lo más racista que he escuchado en mi vida -dije, todavía riéndome.
Ella aseguró que no me había escuchado. Yo pensé: «Tranquila, ese comentario fue más gracioso que todo tu set». Pero no se lo dije, porque una cosa es hacer roast (quemar a la gente) sobre la tarima y otra muy distinta es ser una maleducada sin micrófono.
– ¿Dónde vives? Le pregunto.
– Naples. Me respondió. A lo que automáticamente le dije.
– ¿Cómo vives en Florida y no entiendes un acento latino? Solo existen dos posibilidades: o tu marido te tiene secuestrada y nunca sales de tu casa, o eres pobre y no tienes housekeeper. No sé si un año después ya entendió el chiste, pero bueno, el chiste se cuenta solo.
Ella creyó que mi acento significaba que yo no hablaba inglés. Yo descubrí que el suyo significaba que no conocía Florida.
No tengo exnovios, tengo personajes recurrentes
Un comediante no dice en voz alta todo lo que piensa. Lo archiva, lo exagera y espera hasta tener iluminación, micrófono y testigos.
Por eso no tengo exnovios, familiares problemáticos, desconocidos indiscretos y enemigos. Tengo personajes recurrentes.
Algunos trataron de crear traumas. Otros me dejaron material. Los más generosos me dejaron las dos cosas.
Así que, si estás hablando conmigo y de pronto me quedo callada, o me notas como perdida, no te preocupes, no estoy molesta estoy escribiendo.

