Perro corriendo en el agua con una pelota, ejercicio y movimiento canino
En los artículos uno y dos anteriores aprendimos que la base de la pirámide se refiere a las necesidades “inflexibles” como salud, nutrición, aseo, sueño y sensación de seguridad. Acá tocaremos necesidades “flexibles” que son contacto social, exploración libre, movimiento, juego, cuidados e impulsos asociados al tipo o raza.
Contacto social
La relación contigo (el tutor) consiste en ir desarrollando el vínculo y la confianza para que tu presencia tenga un efecto tranquilizante. Pasa tiempo de calidad con tu perro. Usa una comunicación calmada, consistente y positiva; así aumentarás la confianza de tu perro. No uses métodos basados en castigo porque causan miedo e inseguridad.
Socializarlo desde joven permite que tu perro observe y conozca a perros amigables y garantiza que, al exponerlo a diversas personas y animales, siempre en condiciones controladas, genere confianza y se adapte mejor a las novedades.

Exploración libre
Pasear libremente contigo es un buen estímulo que lo hace sentir más seguro. La mayor parte de su vida es aburrida; la pasa restringido, sin interacción, esperando tu regreso para pasear como única oportunidad de experimentar el mundo.
Al principio, hazlo con moderación; evita ruidos fuertes o ambientes caóticos, que pueden causar estrés y confusión. Media hora de paseo, la distancia del paseo depende de la raza, la edad y el tamaño de tu perro. Puede ser solamente olfatear mientras estés sentado en el parque; también vale mucho.
¡La actividad física estimula la función del hipocampo de tu perro, lo que afecta a todo! Mejora la capacidad cognitiva, el aprendizaje, la adaptación a nuevas situaciones. Reducen el cortisol, que influye en el bienestar, son menos propensos al miedo y al estrés. Orientación espacial ya que hay células de lugar que actúan como un GPS en la posición de su espacio. Cuanto más variados sean los paseos, mejor será la capacidad de orientarse en su entorno.
Lectura recomendada
Percepción y exploración olfativa
Tu perro percibe el mundo a través de los olores. Tiene hasta 300 millones de receptores olfativos (tú o yo tenemos alrededor de 5 millones). Mientras explora, él hace «mapas olfativos» complejos, identifica animales, personas, comida y posibles amenazas. Al darle paseos cortos y monótonos con correa sin dejarlo olfatear libremente, le provocas problemas de frustración y estrés.
Impacto del movimiento
Juego
Lamer, masticar y morder son instintos depredadores naturales y jugar es clave para autorregularse emocionalmente. Por eso enséñale y dedícale tiempo a tu perro a jugar. Tirar, romper y destrozar juguetes es genial y forma parte de la etograma canina. Se sugieren juegos de comida como buscar premios en el césped, alfombra olfativa y juguetes interactivos de alimentación.
Masticar o lamer elevan los niveles de endorfinas y serotonina, los analgésicos naturales de tu perro, tienen un efecto calmante y mejora el ánimo y minimiza la tendencia a la ansiedad o hiperactividad. Libera dopamina que aumenta la sensación de satisfacción y motivación. Esto ayuda a tu perro a sobrellevar el aburrimiento y autorregularse naturalmente. Después de una cirugía, por ejemplo, podría volverse compulsivo lamiéndose las patas en exceso o persiguiéndose la cola, destructivo mordiendo objetos o con ansiedad de separación.
Todos estos cuidados e impulsos deben ser considerados y asociados con el tipo o raza de tu perro. ¡Sin atender las necesidades de tu perro, no puedes lograr un trabajo de modificación de conducta efectivo! Cómo lograrlo es la base de casi todo el trabajo de modificación de conducta canina.
