Solo tenía un par de horas de iniciado el mes de febrero en el
continente americano cuando comenzábamos a presenciar
historia pura en el universo del Tenis. Eso sí, del otro lado
del mundo ya era un poquito más tarde. Melbourne era la
ciudad que hasta ese momento le causaba cierta
incomodidad al que puede llegar a ser el tenista más querido
y seguido de la historia.
Carlos Alcaraz, le ganaba al inagotable Novak Djokovic la
final del Abierto de Australia de 2026 y de esta manera
completaba su llamado Carrer Grand Slam ”. Es decir,
Carlos ya conoce lo que significa levantar un trofeo en las 4
ciudades más icónicas del Tenis. Nueva York, Paris,
Londres y ahora Melbourne. Todo esto con 22 años y 272
días, convirtiéndose así en el tenista más joven en la era
abierta en ganar los 4 grandes eventos del Tenis.
El año pasado fue un gran año para Carlitos, recuperando el
número uno del mundo y ganando la mayoría de los torneos
importantes que jugó, sin embargo el año terminó con una
noticia poco esperada justo en el mes de diciembre, se
separaba de su entrenador de toda la vida Juan Carlos
Ferrero y con el que se le había hecho el mote de que eran
un super equipo. Esto generaba cierta incertidumbre de
cómo iba a encarar el murciano esta situación, ya que
además no tuvo un reemplazo como tal en cuanto a su
entrenador táctico.
Bueno, pues como si de una basurita que te cae en el ojo
pero que no te llega a entrar en la pupila se tratase, te pasas
apenas un par de dedos por la cara y continúas tu camino.
Así pareciera que tomo el español la noticia. Llego a
Australia para darse un auténtico paseo. Vino a perder el
1er set en semifinales con Zverev y a raíz de unas
incomodidades físicas que tuvo cuando ya estaba 2 sets
arriba. Teniendo en todos sus partidos casi el doble de tiros
ganadores que sus rivales y jugando esos últimos 3 sets de la
final vs Nole de una manera sublime dejando sin
oportunidad alguna de meterse al juego nada más y nada
menos que al ganador de 24 Grandes.
Podríamos estar en presencia de algo sin igual. Falta mucho,
claro está porque los números del Big three ” no se alcanzan
en un lustro. Tiene que mantener ese nivel por al menos una
década más. Pero es que este chico tiene cosas de los tres
grandes tenistas juntos. Esta, por un lado, su forma de juego,
cambios de ritmo, dropshots, nunca dar un punto perdido, eso
hace que siempre arroje alguna jugada de “highlight”. Por esta
misma manera de jugar es hoy por hoy sin duda y por amplio
margen el jugador que más quiere ver el público porque es el
que más espectáculo arroja en una cancha de Tenis.
Y en el otro lado vemos un carisma y una conexión con la gente
poco vista antes. En Australia lo vimos inventando jueguitos
con la raqueta y su brazo, haciéndole una cara graciosa a la
cámara después de quitarse la camisa porque el público se metía
con él, diciéndole cumplidos a Zverev en una semifinal en la
que el alemán solo se pudo meter al partido a raíz de las incomodidades
físicas de Carlos e intercambiando bromas con Djokovic
en la ceremonia de la final. Es decir que hoy en día quien
no quiere a Carlitos no quiere al Tenis.
