Plena primavera en Monte Carlo, en el segundo domingo de abril. La pelota en el aire, la saca abierta y un regreso desde muy atrás de Carlitos que se va directamente fuera. Él, solo hace un pequeño gesto de incredulidad, sonríe y se va directamente a la red a saludar al español. Mismo que entre sonrisas de camaradería es el que lleva la voz cantante en el saludo, diciéndole que ya ambos se han ganado mutuamente en todas las superficies posibles. El italiano asiente, le devuelve el saludo y al salir de ese momento levanta las manos al cielo.
Es campeón del 3er Master 1000 de la temporada, 1ero en una superficie de polvo, 4to consecutivo e iguala en este hito a Nadal y Djokovic como los únicos tres hombres en la era abierta en lograrlo. Así mismo ya emparejó a su némesis actual, Alcaraz en torneos de esta categoría ganados en toda su carrera. Pero él se ve muy calmo, como dirían en su país natal. Su nombre, por cierto, es Jannik Sinner, por si en este punto no se alcanzaba a dilucidar todavía el personaje en cuestión.
Ha perdido apenas dos partidos (de 26) y siete sets (de 56) en lo que va del año. Ha ganado cinco de los últimos seis torneos de mayor importancia que se han jugado desde octubre del año pasado. Y en el horizonte están los únicos dos Máster 1000 que le falta por ganar en el circuito. Madrid y Roma. A la capital española, además, va sin la presencia de Alcaraz ni Djokovic, ambos afuera por lesión. Entonces podríamos estar en la antesala de presenciar algo realmente histórico a sus 24 años.
Si lo logra, creo que inevitablemente lo veremos sonreír mucho más, ser más efusivo y transmitir más al público. Porque él sabe que en esos son renglones, tan intangibles e incontables en números, pero sí fascinantes y emocionales, Carlitos le lleva un tramo grande ganado.
Y al final de cuentas la realidad del mundo del tenis después de la pandemia, son estos dos nombres propios. Sinner y Alcaraz. Si continúan ambos con este nivel tenístico que a las claras los tiene separados del resto por lo menos dos escalones, quizás la evaluación final se juzgue más por esa parte emocional, que por lo estrictamente numérico. Y si no que le pregunten a Nole y la sombra tan grande de Rafa y Roger que ha cargado a cuesta toda su carrera a pesar de en cuanto a números ya ser el mejor de la historia.
