Los micrófonos abiertos son manicomios disfrazados de bares con egos XXL, risas que suenan más falsas que voy llegando ”, micrófonos que han visto más sufrimiento que un terapeuta y olor a fritura que te acompaña hasta tu casa como tu ex tóxic@ que no entiende indirectas. En ese caos controlado, descubrí una verdad universal, fallar, brillar y estrellarse es parte del ritual sagrado de hacerse comediante. Y créanme … Yo he hecho posgrado y Llevo más de cinco años manejando como si el chiste pagara millas o como si hubiera un contrato de Netflix al final de cada autopista, 3 horas por noche, para presentarme en 3 open mics y hablar 5 a 10 minutos … eso, si el universo quería.
He ido a New Orleans, Arkansas … y hasta me lancé pa ’ California por un micrófono abierto. Sí, literal, crucé el país por 5 minutos de comedia y no me arrepiento ni un segundo ya que conocí gente alucinante con los que grabé contenido, fuimos juntos a cursos y a marchas venezolanas, hicimos filas por horas esperando que sacaran nuestros nombres de una tómbola, si, ese sistema primitivo y salvaje donde tu destino depende de un vaso plástico y un host con complejo de dios con un papelito doblado, audiciones, castings … recibí aplausos que me devolvieron la vida, discusiones con comediantes ofendidos por mis chistes, oportunidades inesperadas y una colección de decepciones tan grande que merece un documental en Hulu o Amazon.
Incluso ahora, después de casi 8 años, hay noches en las que todavía me afecta. Llegas puntual, con material nuevo, con energía y te meten al final porque según ese host:
· Otro cómico es más funny
· Una nueva quiere salir con el
· Otro es su mejor amigo
· Tu no le caes bien
· Se le olvidó anotarte, my bad
· En fin, porque se siente amenazado
· O cualquier excusa para fastidiarte.
Y tú, que ya tienes años, experiencia, más horas de vuelo que muchos … (sin ánimos de compararte) colaboras con la escena de la comedia, te quedas ahí, respirando como monje tibetano para no lanzar el micrófono o al host por la ventana o simplemente te vas.
Antes me preguntaba ¿Será personal? Spoiler: No, es así, y si es personal y también es contra todos. El open mic no distingue entre talento y ego, es cruel cruel-mocrático.
Después de diez años en el sur de la Florida, si un comediante logra no rendirse, no amargarse, no convertirse en meme y triunfa en otros estados, ese comediante venció algo más grande que un sistema, se venció a sí mismo, y a eso, mis respetos.
Los open mics no son lugares donde vas a probar suerte ”, son gimnasios emocionales y templos de paciencia, y si quieres triunfar, necesitas constancia de atleta, ego de titanio, humildad para fallar, valor para volver y mucha pasión para manejar horas por 10 minutos que pueden cambiarlo todo o no.
Ve a mi página web www.lorenabenedetto.com para leer este y otros artículos en inglés.
