Diciembre es un mes donde la nostalgia se convierte en un
puente entre generaciones. Contar historias de navidades
pasadas, revivir recetas ancestrales o enseñar villancicos a
los más jóvenes no solo enriquece las festividades, sino que
afianza el papel invaluable de los mayores como guardianes
de la cultura y el legado familiar.
Esta transmisión es un regalo mutuo, los nietos reciben
raíces y los abuelos, un renovado sentido de propósito y
conexión.
Sin embargo, es importante reconocer que esta época puede
también acentuar la soledad para algunos por eso es
fundamental convertir la inclusión en una acción deliberada.
Pequeños gestos, como una invitación a decorar la casa,
pedir ayuda para envolver regalos o simplemente compartir
una taza de chocolate caliente, pueden marcar la diferencia.
La clave está en la participación, no como espectadores, sino
como pilares centrales de la celebración.
Un paseo para ver las decoraciones del vecindario, una tarde
de películas navideñas clásicas o una videollamada con seres
queridos lejanos pueden crear momentos de calidez genuina.
También es una temporada perfecta para iniciar nuevas
tradiciones accesibles, como un club de lectura de cuentos
navideños o un voluntariado comunitario, actividades que
nutren el espíritu y fomentan la socialización.
Cuidar la salud física y emocional es el mejor regalo que se
pueden dar. Mantener rutinas de descanso, disfrutar de los
manjares navideños con moderación y buscar momentos de
tranquilidad son esenciales para navegar el bullicio de las
fiestas con serenidad.
Que este mes sea, sobre todo, una celebración de la
sabiduría, el amor acumulado y la paz interior que traen los
años. Que cada luz que se encienda recuerde la chispa de
vida y experiencia que cada adulto mayor aporta a su familia
y comunidad.
Al cerrar este ciclo de columnas que he disfrutado escribir a
lo largo de estos doce meses del 2025, mi corazón se llena
de una profunda gratitud. Escribir para ustedes cada edición
ha sido mucho más que una labor, ha sido un diálogo íntimo,
un espacio donde nuestras historias se encontraron y
nuestras reflexiones resonaron.
Ha sido un privilegio acompañarlos, celebrar sus logros y
reflexionar juntos sobre los temas que tocan nuestra vida
diaria. Al cruzar el umbral hacia el 2026, les reitero mi
compromiso y mi entusiasmo para traer nuevos temas.
Los espero con renovada energía e ideas en cada página del
año que comienza, porque seguir informando, inspirando y
caminando juntos sigue siendo el mayor sentido de este
proyecto en el que llevo 15 años. Feliz navidad y próspero
2026!!
