DESAFIOS EN LOS VIDEOJUEGOS Y POR QUÉ NOS HACEN SENTIR BIEN

Jugando videojuegos sabemos lo frustrante que es sufrir derrota tras derrota, estamos luchando contra un dragón y cada minuto “Game Over” iluminando nuestras pantallas varias veces. Llegamos al punto de la desesperación y el enojo. Aunque no parezca esta dificultad es algo bueno.

La dificultad debe ser difícil mas no injusta. Los juegos deben tener en cuenta esta distinción pues perder por razones injustas le quita toda la diversión, en cambio perder sabiendo que la culpa está en uno como jugador y no en el juego hace de la experiencia algo más especial. Si estamos solo con una espada rota ante el dragón es totalmente injusto. Pero si tenemos una espada enorme y armadura que nos pone en capacidad de lucha con el dragón, y aun así perdemos, sabemos que nosotros debemos mejorar. Cuando empezamos a reflexionar que es lo que estamos haciendo mal, es cuando nos ponemos a practicar y ensayar, cuando nos ponemos a reflexionar y crear estrategias, empezamos a cambiar y a crecer. Empezamos a mejorar como jugadores poco a poco, a veces sin darnos cuenta.

Aquel dragón previamente invencible, empieza a sangrar, y aquellos ataques destructivos de fuego los aprendimos a esquivar. Nos damos cuenta de que estamos durando más en la batalla y somos capaces de vencerlo. No solo estamos superando un desafío virtual, si no que nos damos cuenta de que si ponemos

el empeño y el esfuerzo ante cualquier objetivo somos probables de lograrlo. Es más fácil decirlo que hacerlo y por supuesto que es más fácil hacerlo en un videojuego que en la vida real, mas el principio es altamente similar. Varios jugadores han reportado que al momento de sentir emociones negativas o inseguridades enfrentar un videojuego difícil les ayudó a sentirse mejor y a veces superar esos sentimientos. Ver que somos capaces de vencer a aquel dragón virtual planta una semilla de duda en nuestras mentes. Si estoy logrando vencer a este dragón, entonces probablemente puedo superar demás cosas.

Ya cuando por fin llega el momento de victoria, dopamina es disparada en nuestros cerebros, vemos como todos los minutos, horas y a veces días que lo hemos intentado por fin dieron resultado. Si el dragón hubiera sido sencillo, no sería un dragón, sería un chiste y no hubiera sido la misma. Es el hecho que nos hayamos esforzado lo que hace la experiencia gratificante. Nos damos cuenta, de lo capaces que somos.

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