LA VERDAD DE LA IRONÍA DE LOS ROBOTS HUMANOS

Quién iba a pensar que el futuro de los humanoides estaría más cerca de lo que alguna vez las películas nos dijeron. Algunos años atrás, la tecnología vislumbraba lo que serían los primeros avances significativos en la robótica: artilugios avanzados que son capaces de moverse por sí solos. Hoy en día, aquellos dispositivos son considerados juguetes para niños: mascotas que se mueven de un lado a otro simulando comportamientos básicos como caminar o emitir sonidos codificados.

Sin embargo, todo esto resulta obsoleto al pensar que el ingenio humano avanza a una velocidad inigualable cuando de humanoides se trata. Recientemente saldría a la luz pública “Ameca”, la nueva creación de Engineered Arts, empresa basada en Reino Unido y que sorprendería al mundo por la forma en la que este androide simula comportamientos y expresiones humanas, tales como comportamientos básicos en una conversación: prestar atención o representar la emoción de sorpresa al recibir información que él mismo considere interesante. De igual manera, resulta descabellado pensar que los algoritmos y la realidad artificial sean perfectas. Es por eso que esta primera versión representa un avance asombroso en la robótica actual. Claro está que, por medio de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático, Ameca pretende ser lo más humana posible y logre optimizar su sistema operativo constantemente.

Entretanto, el éxito de este proyecto radica en el famoso software cuyo objetivo es controlar ciertos tipos de robots: Tritium. Este programa cibernético está diseñado para funcionar dentro de un navegador web (algo así como lo hace un celular o una computadora) y se perfecciona poco a poco al ser capaz de comprender casi cualquier lenguaje de programación y logra adaptarse a cualquier tipo de software para sus necesidades.

Ahora bien, resulta descabellado pensar que, así como Ameca vio la luz recientemente, hay otros humanoides que también pretenden ser el hito decisivo de la tecnología moderna. Por otro lado, los creadores de este robot son conscientes que unas de las habilidades de la inteligencia artificial es perfeccionarse por sí misma hasta poder resolver problemas y/o situaciones que justifiquen el éxito de su proyecto, lo cual podría representar un peligro para la sociedad ya que lo que las películas de Hollywood recrean, podría hacerse realidad: los robots generan consciencia propia y pretenden dominar a los humanos.

Entretanto, el reto para este tipo de tecnología es titánico ya que buscan transmitir emociones, sentimientos y percepciones de algo que dicen no tener vida, pero podría encontrar alguna manera de sentirse “vivos”. Finalmente, la incertidumbre para los avances en este rubro para el próximo año resulta fascinante, pero siendo conscientes y conociendo lo que el ser humano puede hacer cuando deja fluir su imaginación, definitivamente veremos algo que sobrepase lo que actualmente conocemos como el futuro.

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