Maravilla de la vida: vinos y quesos

Como en cada edición, es un gran placer poder saludarlos y compartir junto a ustedes conocimientos sobre el vino desde Chile – mi amado país que este mes celebra sus fiestas patrias y que se caracteriza por sus excelentes vinos – a todos los amigos de Miami que disfrutan de las distintas cualidades e incluso beneficios para la salud de este brebaje maravilloso salido de la vid.

Y sin duda alguna, si existe un placer único en la vida para disfrutar con amigos, emparejados o solos, es poder degustar de un buen mosto junto a nuestros quesos favoritos, donde en esta ocasión les dejaré algunas fórmulas de maridajes.

Sin importar el color, existe una regla básica a seguir y es que entre más blanco y fresco sea un queso, más frutal y suave deberá ser el vino; y entre más oscuro y duro el queso, el vino deberá ser más fuerte.

Así, cuando nos aprontamos a degustar quesos fuertes y concentrados se deben acompañar con un vino Chardonay o un Pinot Noir. Mientras que los quesos azules se acompañan de gran manera con vinos dulces como el Sauternes o el Oporto.

La mejor pareja para un vino tinto con cuerpo, son los quesos manchego, zamorano, roncal o los que provienen de la vaca como son el mahón curado o añejo. También los lácteos de este tipo, con cierta fuerza para acompañarse con vino tinto, son los quesos ahumados.

Los quesos considerados azules como el gorgonzola, cabrales, roquefort y otros, se llevan perfecto con vinos dulces ya que da como resultado uno de los maridajes por contraste que resultan impactantes en cada bocado. 

Para lograr una combinación perfecta de qué tipo de queso se lleva con cierto vino tinto se deben considerar muchos factores, como el maridaje de esta bebida alcohólica y si estamos hablando de un vino joven o añejo, ya que el sabor es vital para llegar a una fusión ideal del mosto con el lácteo.En definitiva, los vinos y los quesos son una magnífica combinación, siempre y cuando sepamos cómo emparejarlos para disfrutar del sabor de ambos, sin que ninguno se vea minimizado, ya que lo más importante cuando estamos en combinaciones de queso y vino es que ninguno de los dos debe imponerse al otro, que es lo que se entiende como equilibrio y balance.

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