Estilo de vida 

Todos los hijos del mundo

Estaba sentada en mi escritorio, soñando despierta (cosa que no es rara en mí) cuando se me acercó un colega a preguntarme si yo tenía hijos. Me disponía a responderle, de forma casi automática, pero algo me detuvo. Respiré, hice una pausa y le dije: “ sí, y muchos! Tengo a mis sobrinos, a todos los que como niñera he cuidado, a los que he enseñado en el salón de clases, los niños para los que he voluntariado y a todos los hijos del mundo que están por venir.

De alguna forma misteriosa, siento cómo he puesto en práctica la maternidad en cada momento de mi vida. No los he parido, y tampoco me ha hecho falta. 

Ser o no ser madre biológica es un derecho a elegir, y yo escogí serlo de una manera distinta. En algún momento de mi vida, en mis veintes para ser más precisa, pensaba que algún día lo sería, no porque fuese una ilusión, sino más bien por una programación. “¡Es el deber ser, Mariana!”, me recordaban todos.

Sin embargo, yo atrasé el “deber ser” por muchos años, dándole prioridad a la exploración de mi ser y mi existencia.    Así, mientras vivía, me fui dando cuenta de que tenía lo mejor de dos mundos: mi vida de soltera y mi vida de tía – niñera – maestra – voluntaria, en donde expresaba mi amor de mamá sin la responsabilidad del día a día que eso implica. 

Porque mientras estoy con ellos, yo soy su mundo y ellos son el mío. Por esas horas, o días, soy quien los nutre de amor, de enseñanzas y de protección.    He vivido lo más hermoso de sus vidas, sus primeros pasos, su primera palabra, sus logros más inmensos, su primer día de clases y hasta sus caídas de dientes, para luego devolverlos a sus padres y yo seguir con mi camino. 

Una manera de poner en práctica mi maternidad – con carácter devolutivo – ha sido con la aplicación care.com, en donde he conseguido familias maravillosas de todas partes del planeta que buscan a personas como yo para cuidar a sus retoñitos mientras ellos exploran sus vidas. 

Entonces, se convierte en un hermoso intercambio que me ha llevado, además de a darle la vuelta al mundo entero, a la comprensión de que ser mujer no es sinónimo de ser madre y que elegir es una realidad y es parte de nuestros derechos.

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