Vinos Orgánicos: lo natural en el paladar

Con gran optimismo, nuevamente vuelvo a saludarlos en otra gran edición, donde para esta ocasión elegí como tema los llamados vinos orgánicos, que son aquellos que se podrían definir como producidos a partir de uvas cuyo tratamiento deja afuera absolutamente los productos químicos tales como fertilizantes, herbicidas, pesticidas, etc.

Para la elaboración de estos vinos se utiliza, por ejemplo, el uso de productos naturales como el compost, y el suelo es protegido con coberturas vegetales, siendo trabajado el viñedo sin el uso de maquinarias.

En el caso de existir enfermedades en las uvas, se utilizan exclusivamente productos permitidos, como por ejemplo el caldo bordelés (cal, sulfato de cobre y agua), inventado hace siglos por los viñateros de la región de Burdeos en Francia.

Para la producción de vinos orgánicos se autoriza el uso de levaduras indígenas o seleccionadas, sin modificaciones genéticas, el empleo de frío, la clarificación mediante proteínas naturales o bentonitas, la filtración con tierras filtrantes y el empleo restringido de dióxido de azufre, siendo ésta proporción prácticamente la misma que para la vinificación tradicional.

A pesar de que para muchos expertos no existe una diferencia entre este tipo de vinos con aquellos de producción convencional, la verdadera importancia que poseen se relaciona más bien con la conciencia ecológica. Se asume que recogen un sentido más profundo de su relación con los procesos ancestrales de producción y poseen una característica especial que para muchos, da un valor inapreciable a este tipo de vinos.

Es importante tener presente que la elaboración del vino orgánico no presenta grandes diferencias con las técnicas tradicionales de vinificación a diferencia de lo que muchos creen. Sin embargo, este proceso genera un atributo diferenciador a la hora de exportar vino, siendo incluso en algunos países nórdicos algo fundamental para poder entrar en esos mercados.

El sabor de los vinos orgánicos es bastante similar a los vinos tradicionales; generalmente se asocian a productos de mejor calidad, pero básicamente difieren en el proceso productivo que resulta más limpio y privilegia el cuidado del medioambiente. Se puede agregar también que los vinos orgánicos se caracterizan por tener un sabor más expresivo que da cuenta realmente las características de los suelos de donde proviene.

Para que los vinos tengan la denominación de vinos orgánicos, la producción de las uvas como el proceso de vinificación deben estar certificadas mediante organismos privados, estos organismos garantizan la trazabilidad y la condición de orgánicos de los vinos. Para concluir, corresponde señalar que la denominación de orgánico, es una condición que implica un compromiso con la protección de la salud y, en definitiva, el respeto por la naturaleza.

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