Hagamos magia

Hay épocas en que nos sentimos bajos de energía, con o sin razón. 

La mía, esta vez es mal de amores, la más intensa de todas, o por lo menos para mí que me enamoró con la cabeza y con el alma: es decir, con locura! 

En un intento de sobrellevar esas realidades mías de corazón aplastado, siempre buscó apoyar mi trabajo en solitario con algún gurú, cántico, mantra o aplicación que exista, que me ayude a sanar más “rapidísimo”, (como diría mi sobrino). No hace mucho, descubrí varias cosas maravillosas que también te podrían ayudar a ti, que me lees hoy, y que quizás estés pasando por algo similar. Comencemos.

1. Abraham Hicks: Abraham es el nombre que le da Esther Hicks  a un grupo de entidades no físicas que Esther afirma canalizar. Abraham es considerado, por muchos, como el mejor maestro espiritual en el mundo actual. Cada vez que lo escucho siento un bienestar inmediato, como el de la morfina cuando entra en tu cuerpo adolorido. “Eres un creador y creas con cada uno de tus pensamientos” es solo una de sus tantas enseñanzas. Sus audios son miles y puedes encontrar la mayoría de sus videos en youtube, ahora en caricatura. 

2. Insight app: es una aplicación en la que descubrirás todo tipo de ayuda para dormir mejor, bajar la ansiedad, calmar la mente y aumentar tu bienestar a través de charlas gratuitas, meditaciones guiadas, pistas musicales, conciertos en vivo o afirmaciones, siendo de mis favoritas las de Babby Casso y Elroy, entre cien más. Insight Timer es un mundo de conciencia y bienestar que te va a fascinar. Inténtalo. 

3. Calibración: que no es más que tomar un cuaderno, que abra completo y que puedas siempre tener contigo, o al menos todas las noches antes de dormir, en donde anotes todas las cosas por las que das gracias tal día como hoy. Es una forma hermosa de reconocer lo grandioso que es estar vivo, además, la gratitud es la expresión de amor más efectiva que podemos practicar para calibrarnos diariamente. 

Al final, todo pasa, eso lo sabemos, lo importante es abrazar nuestra oscuridad y reconocer que ella nos pone frente a frente con nuestros verdaderos anhelos. Así que “tristeza, déjame darte un beso! Estaré feliz cuando te vayas, pero también agradecida que llegaste para enseñarme”

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