Mamas Latinas 

¿Super mujer?

Quiero emplear este espacio en esta ocasión para empatizar con todas las madres del mundo. ¡Cuántos roles nos toca desempeñar!

Somos madres, parejas, amigas, hijas, consejeras, amas de casa, ciudadanas, empleadas o trabajadoras independientes… en fin, todo un estuche de monerías.

El problema surge cuando tú eres quien más te exiges la perfección en cada uno de estos papeles. Querer ser esa super mujer que todo lo puede hacer y de paso hacerlo bien se va convirtiendo en una bola de nieve que te va arrastrando poco a poco hasta que al final no puedes más.

Y es que de nada vale ser una super mujer si acabas perdiendo la paz, la plenitud, la oportunidad de contemplar lo que tienes por falta de tiempo. De hecho, no parece ser un buen negocio perder lo más por lo menos.

Jamás el éxito concebido como la perfección en todas las áreas de la vida podrá sanar las heridas que vas ocasionando en tus hijos al tener una madre ausente. Y ni qué decir del daño que te haces a ti cuando esa ansia de perfección termina por llenarte del odioso sentimiento de culpa.

Revisemos nuestro concepto de éxito. Qué tal si el éxito es saberse en el camino correcto, un camino elegido y deseado por ti, porque muchas veces sucede que estamos en un lugar que a la luz del mundo es el perfecto, pero si no te hace feliz, si no vibras estando en él, ese éxito es más de los que te contemplan que tuyo.

Sentir a las personas amadas cerca, experimentar el deseo de vivir a plenitud la vida, tener siempre un sueño por cumplir, así sea pintar tu casa, hacer un viaje, escalar una montaña, descubrir quién eres… sin duda ese es el mayor.

No quieras ser la mujer maravilla, mamá. Confórmate con ser la mejor que puedes ser cada día, según tus circunstancias.

Las expectativas idealizadas de lo que debe ser una mujer exitosa nos tiene el mundo de cabeza. De repente te despiertas y descubres que estás exhausta por hacer tanto y recibir tan poco.

Las labores que alimentan el alma son poco valoradas porque no te remuneran económicamente, así es que solemos dejarlas para cuando haya tiempo.

Ojalá entendiéramos que jamás podremos comprar el tiempo, que es un recurso no renovable pero absolutamente invaluable. ¿Super mujer? No, simplemente MUJER, que ya es bastante.

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